Mis frases las escribo con mi sangre,
No creo que la poesía me dañe,
Me hace bien tatuármela en la piel,
Entregando mi alma y cuerpo a la escritura al cien...
Viví siempre con miedo a lo que pensarán,
Entre las heridas viajaba y viajaba,
Y en el camino mis fuerzas se quedaban,
De vivir y de soñar ni me quedaban ganas.
De tanto esperar que ya no podía más,
Solté mi carga comencé a volar,
Me di cuenta que la escritura me podía calmar,
Haciendo actos suicidas preocupando a los demás.
Que más da,
Lo que haya pasado que más da,
Amor puro es lo que debemos de dar,
Si vives como se debe podrías mejorar,
Hacerte daño a ti mismo no te deja na'.
Y el que vive o muere por otra persona,
Recuerda que si llegas a fallar ellos no perdonan,
Te condenan son salvajes preso te llevan,
A la cámara del odio donde están todas las penas.
